sábado, 28 de mayo de 2011

NO MATARAS PERSONAJES PRESTADOS SIN UN PATENTE PERMISO.

Este es un caso de cuando las demoras en sacar historietas causan complicaciones en la continuidad seguida por sus lectores. En 1,998, el cineasta independiente Kevin Smith comenzó su respetada estadía en DAREDEVIL con los dibujos de Joe Quesada. Esta historieta ayudó a despegar la línea “Caballeros Maravilla” (Marvel Knights fue realmente una sucursal separada de la editorial, con un editor en jefe aparte y todo) que fue diseñada con la infraestructura de la compañía de Quesada conocida como Event Comics junto con Jimmy Palmiotti. El tema que tratamos es un punto principal en la historia de Smith en donde nos mostraba a Misterio, el viejo enemigo del Hombre Araña, que estaba agonizando y quería despedirse con un gran estruendo al acabar de una vez por todas a su archienemigo de años. Como sea, Misterio no pudo llevar a cabo su venganza contra Arañita en ese momento, pero decidió adaptar su plan para acabar con otro ser que odiaba: Daredevil. Al final de esa historia, Misterio se mata él mismo. El problema, dentro de la continuidad, fue que un mes después, Misterio apareció en las paginas de EL SORPRENDENTE HOMBRE ARAÑA, vivito y coleando, peleando contra Arañita (¡!) Todo el enredo se hizo evidente cuando se descubrió que los de Marvel Knights le preguntaron al editor del Hombre Araña, Ralph Macchio, sí podían usar a Misterio, sin mencionarle que ellos iban a matar al personaje (¡!) Macchio ya tenía planificado usar a Misterio en la historieta del Hombre Araña, meses después que la historia del Temerario contra el amo de los efectos especiales finalizara. Pero en ese tiempo, DAREDEVIL salía publicado con retraso, eso hizo que la conclusión del arco de Smith saliese después del arco que John Byrne había comenzado en EL SORPRENDENTE HOMBRE ARAÑA. Así que mientras Misterio estaba agonizando en una historieta, en otra, él era un gran villano con vitalidad. Muchos lectores y gente de la industria se sintieron incómodos. Hasta algunos comentaron que Smith estaba recibiendo una lección en como jugar en el campo de las historietas. Smith después afirmaría que nadie le dijo que no podía matar a Misterio.

Escrito por Héctor Augusto Sovero Gastañeta.