
Al salir a la venta en 1,997, esta mini serie de lujo de cuatro partes en la línea de las “Historias Imaginarias” es una interesante reflexión de la moda de los superhéroes de los años noventas.
Ross tuvo claramente un gozo al diseñar disfraces para los nuevos personajes, modernizar la apariencia de los veteranos personajes y de paso incluir a su padre como el reverendo McCay, uno de los personajes principales de la historia que funge como testigo atribulado de la situación precaria de esta realidad.
En el universo DC, vemos un mundo donde los meta humanos “duros y lúgubres” básicamente han tomado el control, llevando a un vasto monto de caos.

El regreso del súper hombre provoca un resurgimiento de súper heroísmo tradicional, Supes reúne a todos sus viejos amigos en una reformada Liga de la Justicia, luego descubriría que al retirarse, él fue un factor que a la nueva generación de súper seres le faltó: inspiración. Al faltar su presencia como una fuerza guía, esto fue algo que colaboró en la perdida de la buena conducta de un héroe.

Supes eficazmente impone su voluntad sobre estos descarriados, algo que provoca debates por las implicaciones éticas en sus acciones y hace que Batman ya no comparta la cruzada política de su amigo. El hombre murciélago se aparta de la Liga para organizar su propia fuerza de oposición.
Todo finalizara en la batalla que termina con todas las batallas, héroes versus héroes versus villanos, mientras los preocupados gobiernos del mundo se preguntan si deberían tratar de deshacerse de una vez por todas de TODOS los súper sujetos.


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