viernes, 23 de julio de 2010

LINTERNA VERDE Y LOS PROBLEMAS SOCIALES DE HACE 40 AÑOS.

Al estar comentando sobre los problemas raciales que hay entre DC y algunos de sus personajes durante LA RECIENTE Y RAPIDA BAJA DE RYAN CHOI RETUMBA EN LA RED. Recordé que no era la primera vez que sucedía algo parecido en esa editorial:
“Yo he estado leyendo sobre usted…de cómo trabaja para los pieles azules y como en un planeta de algún lugar usted ayudó a los pieles naranjas… ¡y usted lo ha hecho considerable para los pieles morados! ¡Solamente existen unas pieles de las que usted nunca se molestó…! ¡…las pieles negras! Yo quiero saber… ¿¡COMO ES ESO!? ¡Respóndame eso, sr. Linterna Verde!”
“Yo…no puedo.”
¿Qué? ¿¡Por qué Hal Jordan no le responde diciéndole que es un policía espacial que protege un sector del universo donde esta incluida la Tierra y de todas las veces que el ha salvado a TODOS sin tener en cuenta su color!?
Si el viejo negro quería decir que “una injusticia horrenda en una escala social esta siendo perpetrada y fomentada en una base diaria bajo tu nariz y tu no pareces darle importancia,” debió ser más preciso.
En 1,970, cuando LINTERNA VERDE tuvo una caída drástica en sus ventas, Julius Schwartz les encargó a Neal Adams y Denny O’Neil que hicieran algo con el comic.
El dúo creativo no solo impuso una nueva dirección, sino una innovación radical en la historieta. Tales cambios solo son permitidos si las ventas están por los suelos y lo único que queda es hacer cambios drásticos o cancelar la colección.
El indicador de que todo era más modernizado en la historieta era el cambio de titulo: LINTERNA VERDE / FLECHA VERDE #76.
En esa época, Los Estados Unidos de América del Norte tenían en sus manos la guerra de Vietnam, segregación, manifestaciones violentas, guerra fría y más cosas de su ámbito social que podemos revisar en libros o documentales de esos años.
Lo que Adams y O’Neil hicieron fue darle a la colección, un sentido de estar consciente de si misma en el uso de la pertinencia. Los relatos se debatían si Linterna Verde estaba pasando por alto los verdaderos males en nuestro planeta. Su contenido trataba con racismo, pobreza, sobrepoblación, prejuicio, política, conspiración y abuso de drogas.
En retrospectiva, esos relatos frecuentemente parecían excesivamente evidentes. Pero para ese momento, estos eran un intento honesto de hacer una exposición. Como los comics excepcionalmente se encaminaban hacia asuntos nada discordantes, la reacción de consumidores de comics a esta estrategia moralista se volvió extrema.
El arte casi fotográfico de Adams logró hacer creíble la pertinencia, además el dibujante también contribuía en los guiones de O’Neil, hasta reescribirlos si era necesario.
El problema es que al ser leído por la mayoría de lectores, que eran niños y adolescentes, para ellos no tenía mucho sentido su embarazoso mensaje socio-económico. Todos encantados por los dibujos realistas, pero los temas estaban apareciendo en un lugar equivocado, para muchos en ese año, esto debió aparecer en una historieta subterránea. Es que ya todos estaban acostumbrados a la idea del súper policía de una fuerza galáctica que controla una poderosa energía verde, algo que suena más al género de superhéroes donde se ven súper hazañas contra súper amenazas de este universo. Bastante difícil que Adams y O’Neil hicieran que “la injusticia social” se vea como un súper villano para que Linterna pueda crear un guante de boxear gigante de color verde para que pueda golpearlo.
Tan decididos estaban en hacer sus historias de relevancia social que usaban todo lo que estaba a la mano, con carencias en sus escritos, soberbiamente dibujado, editorialmente inapropiado porque a pesar de llamar la atención y vender, la colección terminó en el numero 89 (el numero 88 era una reimpresión, esa era la llamada de que algo no esta bien.) Tal vez ellos pensaron que héroes como Linterna, Flecha y Canario Negro podrían usar su prestigio para hacer frente a los defectos de su sociedad.
Hoy es al revés, son las celebridades como Adams quienes hacen frente a los problemas.
Escrito por Héctor Augusto Sovero Gastañeta.