viernes, 14 de octubre de 2011

CUIDADO AL COMENTAR EL ESTADO MENTAL DE UN COLEGA.

Como ya saben, Michael Fleisher y Jim Aparo hicieron un notable número de historietas protagonizada por el Espectro en los años setentas.

Lo que quedo para su eterno recuerdo es como el fantasma vengativo lograría imponer una justicia poética sobre los malvados.
La forma en que da “castigos irónicos” es bastante horrenda como repasé en EL ESPECTRO Y EL PLACER CULPABLE DE LEERLO.
Como pueden ver en estas paginas de HISTORIETAS DE AVENTURAS ANOMALAS # 432, tres criminales arreglan la alberca de un tipo rico para que explote.
Después de su muerte, el Espectro manipula al hombre quien los contrató para obtener una pista para el detective de policía Corrigan (su otro yo) que lo lleve a los asesinos.
Las cosas van poniéndose velozmente grotescas.
Ciertamente existe un poco de sensación superficial sobre observar estos actos de crueldad como entretenimiento.
Fleisher no nos dice que el Espectro esta haciendo completamente las cosas “correctamente.”
En ciertos pasajes de las tramas, Corrigan quien parece más preocupado por sus acciones que estar satisfecho con ellas.
Pero aun así, es bastante brutal el material.
La vida continua, en 1,979, durante una extensa entrevista de la revista “The Comics Journal” realizada por Gary Groth a Harlan Ellison (reconocido escritor de cuentos y novelas), Groth le preguntó a Ellison si estaba siguiendo alguna historieta y Ellison comenzó a hablar sobre lo que escribió Fleisher para el Espectro.
Luego, ambos se fueron por una tangente para hablar también sobre el trabajo en prosa de Fleisher (sobre una novela titulada “Chasing Hairy” una novela de terror sexual.)
Durante la discusión de cómo escribe Fleisher, Ellison se refirió a Fleisher usando cada uno de los siguientes términos en determinados puntos de la entrevista publicada:
crazy (loco)
certifiable (mantenido)
twisted (torcido)
derange-o (desquiciado)
bugfuck (----)
lunatic (lunático)
Naturalmente, Fleisher no estaba feliz por esto; así que él demandó a Ellison, Groth y la revista por calumnias, buscando $2, 000,000 por daños.
Para triunfar en su demanda por calumnia, Fleisher tenía que probar que Ellison había hecho comentarios difamatorios, que supiese él que eran falsos o al menos tuviese una imprudente indiferencia (por si ellos eran ciertos o no) y los comentarios hubieran causado un perjuicio actual a la reputación de Fleisher.
Si uno creía que los comentarios calificaban o no, era cuestión del juzgado para confirmarlo (divertidamente, Ellison en un punto hasta dijo en la entrevista sobre uno de sus comentarios “eso es una cosa difamante por decir.”)
Él también declaró en la corte, que cuando dijo “bugfuck crazy” lo hizo como un cumplido (y que muy bien podría ser cierto, ya que Ellison tiene la tendencia de hablar palabras desagradables.)
Cuando el caso finalmente llegó a presentarse en frente de un jurado en 1,986, el jurado encontró inocentes a los acusados y que no sucedió ninguna calumnia.
Caso cerrado.
Escrito por Héctor Augusto Sovero Gastañeta.