viernes, 21 de octubre de 2011

BIENVENIDOS A LA BOVEDA DEL MAL.

El formato de antología en cuentos de horror es bastante familiar para todos los que leemos historietas de ese género. En 1,974, muchas editoriales aprovecharon reimprimir relatos sobrenaturales que anteriormente habían aparecido abundantemente en la década de los años cincuentas. En BOVEDA DEL MAL # 13 se incluía una simpática variedad de cuentos extraños en donde todos compartían un giro del argumento en el fin.
Aquí un sumario de lo publicado en el número:
“El Calor esta Encendido” es un relato oscuro de crueldad, abuso de la esposa, crueldad marital, una intrigante mujer demonio y un viaje directo al Infierno para apalear en los hornos del ardiente lugar.
Noten la presencia aterrante y misteriosa de Satanás en ese ultimo panel.
Perfecto para las mentes jóvenes e impresionables (¡!)
“La Maquina de Escribir Telepática” es un cuento de rara moralidad donde un escritor ha descubierto una maquina de escribir que dice la verdad, pero posteriormente es embargado por la codicia.
“El Demente” trata de una enfermera de un manicomio que en verdad es una espía despiadada de una raza invasora subterránea de cuatro brazos.
Para aquella época, eso era una historia rara y perturbadora.
“Contenido: ¡Un Humano!” es una fabula peculiar de ciencia-ficción en donde la gente esta siendo reducida a un tamaño de 6 pulgadas y enviadas por correo en paquetes para ahorrar gastos de viaje ¡un programa secretamente operado por un Marciano!
Los famosos finales cargados de ironía que hoy ya estamos acostumbrados, pero era toda una sensacional experiencia en aquellos días.
Hay que recordar que este estilo de presentar historias seria popularizado en programas de radio, televisión y hasta el cine. Una experiencia familiar o personal para todo quien desee escapar un rato de la realidad.
Ahora solo queda responder ¿por qué hablar de esta historieta en particular?
La razón primaria de porque comentar este numero individual es debido a que “El Diablo” nunca fue tan prominentemente representado en una portada de una época en donde las editoriales de los años setentas estaban comenzando a librarse de la contención del código de censura.
Con una carátula tan “picante,” ¿Quién no tiene ganas de dar una hojeada al interior?
Todo dicho.
Escrito por Héctor Augusto Sovero Gastañeta.