sábado, 1 de octubre de 2011

EL ESPECTRO Y EL PLACER CULPABLE DE LEERLO.

En los años setentas, la estadía de Michael Fleisher y Jim Aparo en HISTORIETAS DE AVENTURAS “ANOMALAS” #431-440 para algunos críticos es realmente solo una inyección de horror sobre el escenario de los superhéroes, en un tiempo cuando la autoridad del código de historietas estaba comenzando a soltar la soga de la censura que apretaba a la industria.
La serie era enteramente casi hecha por Fleisher y Aparo, quien estaba entintándose a si mismo y haciendo la rotulación.
La esencia básica de la colección era simple, suceden muertes violentas causadas por personajes viles, Jim Corrigan investiga el crimen, entonces él cambia al Espectro y obtiene venganza.
Esa venganza frecuentemente sería espectacularmente despiadada.
Aquí vemos algunas imágenes de un castigo del Espectro sobre un profesor que lleva a cabo anormales actos de taxidermia con humanos (¡!)
Este relato anómalo fue entintado por Ernie Chan, quien al final de los 10 números hechos, vino a dar una mano.
Las acciones del fantasma vengativo eran tremendas para un sector de los lectores como analicé en LOS ESCRITORES ESPELUZNANTES DEL ESPECTRO.
Es difícil explicar el punto del Espectro como asesino de los homicidas.
Parece no tener sentido, en los relatos publicados por la editorial National / DC se nota como en algunos casos, él llega meros momentos después del homicidio, lo que significa que podría haber llegado un poco antes y salvado la vida de las victimas (¡!)
Pero no fue así, el matar a los culpables en una manera horrenda era más importante para el personaje (y para el efecto de la historieta.)
Esto debido a que ya se supone que esta gente va ir al Infierno de todas formas, donde ellos serán torturados por la eternidad.
Han existido historias para tratar de justificar los actos, pero para algunos críticos, siempre se ha sentido que el anfitrión del Espectro solamente se siente libre, al satisfacerse con los asesinatos, desde que él mismo se cree ser un actual agente de Dios (y si literalmente lo es, las elecciones del castigo son hechas por él y no Dios.)
Uno sabia que todo esto era una excusa para que todos vieran como los culpables son castigados.
Y si para eso esta el horror en primer lugar, no hay discusión.
Pero que un superhéroe realmente sea impulsado por Dios, eso es muy controversial.
Veamos un ejemplo de esos castigo irónicos, en el numero 434 trataba sobre un artesano perturbado llamado Ezekial Borosovitch.
Lo conocían más por “Zeke” al trabajar para los almacenes J.R. Monarca creando maniquíes para los departamentos de ventas.
Zeke odiaba a la humanidad al igual como amaba y apreciaba su gente artificial.
El sujeto puede dar órdenes a sus legiones de maniquíes para masacrar seres vivientes en su presencia.
Como los confiados conductores de camiones que en vez de descargar su carga, esta se va a la carga, sobre ellos, claro. Aprecien eso en la imagen. Los asesinos macabros y sin expresión de Zeke comenzaron sistemáticamente a masacrar a los clientes de las áreas de ventas, llegando a atacar al detective de policía Jim Corrigan (el cuerpo anfitrión del Espectro.)
Ya con demasiada sangre inocente clamando justicia, el Espectro le hizo una visita al retorcido viejo con sus crías plásticas impías.
El castigo para el criminal debe compartir el mismo tema, lugar o implementos que usa para sus malas obras, produciéndose obvios y satisfactorios niveles de ironía (¡!) Como pueden ver, este ha sido otro adecuado final irónico para un perverso.
Escrito por Héctor Augusto Sovero Gastañeta.