

Como sea, en todos estos casos, las historietas dejaron de publicarse antes que el código de censura comenzara a ser efectivo.
FRANKENSTEIN de Briefer publicado por Prize Comics, fue por un tiempo, una versión estrambótica del personaje de Mary W. Shelley. Pero para 1,952, después de un largo receso de publicarlo, el comic regresó a su tradicional inspiración de terror.
Con el conocimiento que algo dentro de los lineamientos del código de comics estaba en trámite y tratando con severas dificultades para que sus historietas fuesen distribuidas, Prize Comics dejo de publicar historietas, unos meses antes que el código de censura entrara en vigor.


Pero como es bien conocido, Bill Gaines (dueño de EC) sabía que el movimiento político y social contra el contenido de sus historietas demasiado graficas, estaba aumentando demasiado para su gusto. Gaines sabía muy bien que sus colegas y competidores tenían planeado usar el código contra él. Aun más, él sabia que sus distribuidores pronto dejarían de repartir sus conocidas historietas de terror, ciencia ficción y de crímenes.
Así que un mes antes que el código de censura hiciera sentir su presencia, Gaines sacó a la venta los últimos números de RELATOS DE LA CRIPTA, BOVEDA DEL TERROR, HISTORIAS DE SUSPENSO CRIMINAL, HISTORIAS DE SUSPENSO CONMOCIONANTES.




Ellas eran PIRATERIA, VALOR, IMPACTO (genero de aventura) EXTRA (reporteros internacionales) PSICOANALISIS (gente en terapia) M. D. (doctores en medicina) y CIENCIA FICCION INCREIBLE.
Pero la pésima distribución de las nuevas historietas y la mala publicidad de esa época sobre él, hizo que sus esfuerzos fueran dirigidos a tratar de hacer revistas en blanco y negro que pudiesen evitar canales de distribución regulados por el código. Nunca alcanzo a pasar el segundo número de esas publicaciones. Pero sola una de todas sus publicaciones se mantuvo en circulación y se convertiría en el mejor vendido de sus productos.
Esta revista ha conseguido ser inmortal en el género humorístico de los comics hasta el día de hoy: LOCO.


Escrito por Héctor Augusto Sovero Gastañeta.
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