martes, 12 de octubre de 2010

EL HOMBRE MURCIELAGO DE HALLOWEEN.


Después de haber hecho dos apariciones en Marvel Comics en LOS VENGADORES # 83 (fechado diciembre 1,970) y FIGURAS MARAVILLA # 2 (con los Defensores, fechada marzo 1,971), la primera aparición de la fiesta anual celebrando “Halloween” en Rutland, Vermont en las historietas de National / DC se vio en BATMAN #237, fechado diciembre 1,971.
Un número especialmente hecho para leerlo en la noche de brujas.
“Noche del Segador,” una historia escrita por Denny O’Neil inspirado en una idea de Berni Wrightson asistido por Harlan Ellison y el arte por Neal Adams y Dick Giordano. Todo un cuento con pedigrí.
O’Neil y Wrightson estuvieron en una de las fiestas organizadas por Tom Fagan. Una de las decoraciones tenía una cúpula con una luz roja parpadeante y con un águila que estaba disfrazada como murciélago. Ellos y otros participantes estaban en las afueras de la represa de agua y podían ver a la distancia el parpadeo de la luz. Entre sus comentarios surgió “¿Qué sí hubiera un chiflado suelto? ¿Qué sí la luz fuese usada como una señal?” así es como O’Neil desarrolló la idea. El hijo de Sol (gerente de producción de la editorial) Harrison fue enviado a tomar fotos del lugar para que Adams trabajase basándose en las fotografías del lugar para la aventura.
Tom Fagan, nativo del lugar, era un reportero de periódicos y fanático de las historietas que se encargó de los desfiles por la víspera de todos los Santos desde 1,960 haciéndolos populares con el paso de los años al utilizar personajes de Marvel y DC, luego a fines de los años sesentas, los jóvenes profesionales en la industria de aquella época asistirían a las fiestas de Fagan y algunos rendirían un tributo en sus obras a la noche de brujas en Rutland.
Todo comienza en un tétrico bosque de Rutland, con Batman muerto clavado en un árbol y una luz intermitente en la lejanía del horizonte indicando algún mensaje.
Dick Grayson esta ahí también, pero para participar de las festividades, acompañado de unos compañeros de su universidad con la apariencia de unos MUY jóvenes Gerry Conway, Berni Wrightson y Alan Weiss.
Estos creativos trabajaban en la editorial en ese nostálgico tiempo y Adams los incluyó como participantes en la aventura.
Un tipo disfrazado como Robin esta siendo apaleado por un trío de sujetos, Grayson y compañía tratan de impedir este asalto sobre este “Robin” y cuando menos lo espera, el obviamente dopado de sus compañeros (con la cara de Weiss) sin prestar atención a la violencia enfrente de él, lo estorba preguntándole por los carros alegóricos, provocando que el atacante de Grayson le de un buen golpe en la cabeza y escapando con los otros maleantes.
Al salir “Weiss” de la vista de “Wrightson,” todos acuerdan buscarlo. Grayson aprovecha para convertirse en el Petirrojo para perseguir a los matones, pero descubre a Batman empalado en un árbol.
El adolescente maravilla después del gran susto, nota que es un hombre disfrazado como su mentor. Trata de buscar rastros del homicida (“nosotros podemos tener que esperar hasta mañana para pistas…” ¿Quiénes son nosotros, señores O’Neil y Adams? ¿Los lectores y el adolescente Petirrojo?) Y antes que comience a pensar que hay una razón por la que atacan a cualquiera que se disfrace como el dúo dinámico ¡Zas, la parca le da con todo!
Nunca había visto a Robin ser tan inútil en una aventura, aquí el líder de los Titanes Adolescentes solo sirve como bolsa para golpear por sujetos que son Villanos sin ser Súper. Y mientras se ahogaba el joven héroe, “Weiss,” el elemento cómico del cuento pasa caminando e ignorando al tipo disfrazado de parca, pensando en encontrar a alguien con quien hablar sobre carros alegóricos, si, justo en ese lugar solitario.
Hace su aparición, el personaje titular de la historieta. Bastante casualidad que “el hombre murciélago” brincara por allí. Lo que el dopado sujeto no escucho estando cerca, Bats alcanzo a oírlo a la distancia.
Robin es rescatado por su tutor y llevado a la mansión del conocido Tom Fagan para curar sus heridas.
Ambos tratan de poner en orden los hechos.
¿Pero qué hace Batman en Rutland?
Aquí se muestra la razón de la violencia en esta noche festiva, Gruener, el doctor que atiende a Robin, no esta allí por casualidad, es un sobreviviente de los campos de concentración de la segunda guerra mundial y quien reportó a las autoridades competentes haber visto a un coronel fugitivo alemán nazi llamado Kurt “el carnicero” Schloss adquiriendo un disfraz de pirata en Rutland.
Por alguna razón, (que nunca será explicada) no se envió al F.B.I. sino a Batman.
En la fiesta, Batman conoce al anfitrión Fagan usando un disfraz de hombre murciélago.
Personajes de su maravillosa competencia y caras conocidas están presentes en la fiesta de disfraces, vemos a Andy Yanchus como “Man-Bat,” Len Wein y Mark Hanerfeld como Caín y Abel –los anfitriones de las historietas National /DC de horror- O’Neil conversando con “Thor” pisándole un pie y un fan del “Mozo Tirador de Telas” en las inmediaciones.
También están allí los agresores de “Robin” del inicio del relato y Bats ya los vio.
A pesar que es bien sabido en la continuidad de esa época, que Bats no mata a nadie, el recurso de amedrentar con la amenaza de hacerlo le funciona al héroe en cierta escena de la historia y para enterarnos junto con él, el motivo de estar matando o agrediendo a cualquiera que use los disfraces de Batman y Robin.
También nos enteramos que Schloss, a quien le encantan las fiestas con disfraces, ha robado y gastado el oro de sus compañeros nazis y que lo están persiguiendo para vengarse.
Los nazis son capturados y Schloss muere en una explosión de su automóvil (y tiene que ser un Volskwagen, ja woh!)
Robin cierra el caso pero Bats le dice lo contrario (“¡no seas estúpido, chico!” ¿Bastante fuerte el inicio del diálogo, no?)
Así la trama tiene un giro sorprendente revelando al Dr. Gruener como la parca.
Después de un sentimental discurso por parte del enajenado doctor, este mismo reafirma que todo el daño cometido a inocentes fue buscando venganza personal contra el “carnicero.”
Él escapa peleando contra el detective encapuchado que en el fondo le simpatiza la causa del antaño victima - actual asesino.
En su ágil huida por la represa, Gruener es estorbado por el universitario dopado.
En el instante donde esta a punto de despacharlo al otro mundo, la Estrella de David de “Weiss” que esta atorada en su guadaña brilla ante sus ojos bien abiertos.
Y al verla, Gruener como salido de un trance, reacciona y se detiene de cometer otro homicidio más, un judío no mata a otro, y retrocede.
Este pierde el equilibrio y Bats no llega a tiempo a impedir la caída de gran altura.
Gruener muere atravesándose su guadaña.
Solo le queda a Bats, junto con los amigos universitarios de Grayson, ver el cadáver de Gruener con la estrella en el mango de la guadaña, al amanecer del nuevo día en el fondo de la represa.
Puede que para algunos, algo de eso malogre un poco el clímax de misterio y acción por su mensaje moralista, ya que Adams y O’Neil estaban acostumbrados a entregar en ese tiempo: “Batman gana pero pierde al mismo tiempo.”
A pesar de eso, la historia se sostiene por ese espíritu de “Halloween” que a muchos nos gusta ver y leer en historietas de esa era.
Escrito por Héctor Augusto Sovero Gastañeta.