miércoles, 13 de julio de 2011

EDICTOS EDITORIALES EN ENTREDICHOS III.

Extraña forma de evitar la regla “muerto es muerto” para el regreso de Coloso como lo mencione EDICTOS EDITORIALES EN ENTREDICHOS II.
Pero lo que llama también la atención fue que esta regla imposibilito a Grant Morrison para utilizar a Coloso mientras escribía historias para NUEVOS HOMBRES-X.
El deseaba usar a Coloso y Moira MacTaggert, pero los editores le indicaron que esto era imposible porque ambos personajes habían sido eliminados recientemente.
Moira había sido asesinada por Mystique en HOMBRES-X # 108.
Coloso acababa de dar su vida por la cura al Virus del Legado en INEXPLICABLES HOMBRES-X # 390.
Obviamente, las ideas iniciales de Morrison evolucionaron después de sus propuestas y básicamente substituyo a Coloso con Bruja Blanca / Emma Frost, dándole una mutación secundaria que le da el nuevo poder de convertir su cuerpo en diamante cristalino en NUEVOS HOMBRES-X # 116.
Debido a que Moira esta muerta, el puesto vacante de científico del equipo es ocupado por Bestia en NUEVOS HOMBRES-X # 117.
Bestia, miembro del equipo de X-TREMOS HOMBRES-X por Chris Claremont se encontraba en una cama de hospital, o algo parecido en el ultimo numero de ese titulo, Sage usa sus poderes de activación evolutiva en él. Ella estaba pensando “esto es en lo que te convertirás” y se veía una sombra de león como aparecería en NUEVOS HOMBRES-X.
La razón de esa mutación secundaria planeada por Morrison y Frank Quitely fue que ambos dijeron tener la grata idea de hacer a Hank McCoy como una bestia más felina al estilo de la vieja teleserie “La Bella y la Bestia.”
Después que Morrison se fue de Marvel, Coloso volvió del mundo de los muertos y “muerto es muerto” ya no se aplicaba más.
Cuando Quesada se hizo cargo de la editorial, la muerte era un chiste para los personajes del universo Marvel.
Se suponía que la regla “muerto es muerto” era para regresar al impacto emocional de la muerte en las historias.
Pero se notaba que algunos personajes lucrativos lograban regresaban, sí existía una necesidad y una cláusula de escape.
Escrito por Héctor Augusto Sovero Gastañeta.