miércoles, 18 de enero de 2012

EL GRAN GLOBO DEL HOMBRE ARAÑA.

Es mayo de 1.987, los nuevos propietarios de Marvel, New World Entertainment (antes era New World Pictures cuando adquirieron Marvel, pero ya habían cambiado el nombre de la compañía) querían que la editorial de historietas tuviese un globo en el desfile del día de acción de gracias hecho por los almacenes Macy. La construcción del globo no iba bien en el taller de Nueva Jersey.
El personaje elegido fue el Hombre Araña. Marvel había entregado diseños de referencia a los constructores de Macy, pero el vicepresidente de asuntos de negocios, Joe Calamari no le gustaba lo que ellos estaban haciendo.
El prototipo esculpido que servia como modelo a seguir era tan desforme que daba la apariencia de ser un Bebe Araña (¡!)
Calamari había traído a John Romita (padre) para que aconsejara a los escultores, pero que eso no había sido de gran ayuda. Su evaluación del asunto era que Romita (y de los dibujantes de historietas en general) estaban bien para cuando se trataba de ilustraciones en dos dimensiones, pero que no podían manejar cosas en tercera dimensión, como globos.
Calamari pensó en quien seria lo bastante bueno en cosas de 3-D, juguetes y mercadería.
Y llamó a Jim Shooter por ayuda, contratándolo como consultor (Shooter había sido despedido de Marvel en abril de 1,987)
El ex – editor en jefe había sido alertado por Calamari que según los ejecutivos de Macy, el escultor principal era un artista brillante aunque difícil de tratar en ocasiones porque tenia un gran ego.
Entre las discusiones sobre aerodinámica y la forma del personaje como un bebe cabezón que repta, Shooter siendo ferozmente detestable, logró hacer ver las fallas en las proporciones en la abominación hecha por el escultor enardecido y consiguió que se rehiciera el prototipo de ser un “Bebe Araña” a un razonable Hombre Araña.
Luego, Romita delineó las telarañas, ojos, guantes, botas, símbolos sobre el disfraz de lo esculpido y terminó viéndose bien en el producto final.
En esos días, costaba una inversión de $300,000 y $400,000 para tener un globo en el paseo por la gran avenida, pero eso le conseguía al muñeco gigante inflado con 9,522 pies cúbicos de helio, una aparición asegurada por dos años seguidos.
Escrito por Héctor Augusto Sovero Gastañeta.